Historia de una cortesana
Historia de una cortesana Estábamos en el bote de lord Nelson cuando los marineros han desembarcado. La alegrÃa del pueblo era inmensa; los colores ingleses y napolitanos flotaban en todas las ventanas, y cuando tomamos posesión de los castillos, se levantó en toda la ciudad un gran clamoreo de júbilo. En fin, tengo la esperanza de que la llegada de Nelson aquà será en provecho de la gloria y de los intereses de Sus Majestades Sicilianas. Ha sido necesario que yo interviniese entre milord Nelson y el cardenal, de lo contrario, todo se habrÃa perdido desde un principio. El árbol de la abominación que se habÃa plantado frente al palacio ha sido derribado, y el gorro frigio arrancado de la cabeza del Gigante. El capitán Troubridge ha ido a presidir el embarque y los rebeldes que están a bordo de los jabeques no se moverán sin una orden de lord Nelson; porque se ha dicho claramente que lord Nelson no se opondrÃa a su embarque, pero no se ha dicho qué se harÃa de ellos, una vez embarcados.
GUILLERMO HAMILTON.
Efectivamente, en la noche del 27, conforme decÃa sir Guillermo, todos los rebeldes, creyendo que se embarcaban para Tolón, acudieron al embarcadero llenos de confianza; pero, apenas se encontraban dentro de los jabeques, notaban que iban bajo la vigilancia de un buque inglés, cuyos fuegos habrÃan podido echarlos a pique en el espacio de algunos segundos.