Historia de una cortesana

Historia de una cortesana

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Los mandó llamar, y se reanudó la discusión. Sir Guillermo sostenía la teoría diplomática de que los soberanos no pueden transigir con los súbditos rebeldes, en virtud de lo cual los tratados, según él, debían ser rasgados; Nelson manifestaba un odio implacable a los revolucionarios franceses, y decía que era necesario extirpar la raíz del mal, a fin de evitar nuevos infortunios. En cuanto al cardenal, mantuvo con entereza el principio de que había de respetarse la capitulación. Pero su opinión no prevaleció contra los argumentos de Nelson y sir Guillermo, que, en el fondo, concertaban con los deseos del Rey.

Los prisioneros fueron retenidos y, viendo partir al cardenal cejijunto y cabizbajo, comprendieron que, para ellos, todo había concluido.

De vuelta a su cuartel general, Ruffo envió por segunda vez su dimisión.

El mismo día, los prisioneros que estaban a bordo del Foudroyant y en los jabeques fueron conducidos a tierra y, atados de dos en dos, trasladados a las prisiones de la Vicaría; después, dado que este castillo no podía contener un número tan crecido de presos (según una carta, del Rey, se elevaban a ocho mil), parte de ellos pasaron a los Granili, convertidos en calabozos por fuerza de las circunstancias.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker