JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico
JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico »Por ventura, ¿el rey no tiene ya dinero para sus fieles servidores? ¿O te figuras que no soy capaz de aceptar para mi hijo único, para el verdadero representante de mi raza, el mando de un regimiento, y una dote para ti? Imaginemos que se me ofrezca también una pensión vitalicia, o que en un almuerzo de Trianón encuentre debajo de la servilleta un contrato de rentas, ¿te supones que despreciaré estas ventajas? Creed, hijos míos, que únicamente los necios y estúpidos tienen lo que ellos llaman miramientos, y no son otra cosa que preocupaciones hijas de la ignorancia: yo no conozco semejantes vicios, y además, debo hacerme el cargo de que al aprovecharme del viento de la fortuna, no hago más que recuperar lo perdido. Desecha, pues, esos escrúpulos de comedia, porque son altamente perjudiciales en este mundo.