JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico
JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico —Cuarenta años hace que somos amigos.
—Pues tiene un hijo.
—Y una hija.
—Efectivamente.
—¿Y qué más?
—Ya lo he dicho todo.
—¡Pues cómo!
—Lo que aún me falta que pediros, no lo sabréis hasta que se presente una ocasión oportuna.
—Muy bien.
—Supongo, duque, que nos hemos entendido.
—SÃ, condesa.
—Qué firmamos un pacto.
—Algo más; lo juramos.
—Pues derribad el árbol.
—Tengo medios.
—¿Qué medios son esos?
—Mi sobrino.
—¿Y luego?
—La compañÃa de Jesús.
—¡Ah!, ¡ah!
—Es un plan extraordinariamente divertido que he formado para todo evento.
—¿Lo puedo conocer?
—¡Ah, condesa!
—En efecto, tenéis razón.
—Ya sabéis que el secreto…