JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico
JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico Luego se oyeron los pasos de Lorenza que se alejaba.
Balsamo esperó que pasaran algunos minutos para cerciorarse de que la joven habÃa subido a su habitación, y acto seguido saludó profundamente, pero con majestuosa dignidad al duque y a la condesa, los cuales admirados y confundidos por la multitud de pensamientos distintos que experimentaban, llegaron a su fiacre, más bien como personas faltas de conocimiento, que como seres dotados de razón.