JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico
JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico M. de Choiseul, juzgado bajo el punto de vista general, era un ministro malo y un mal ciudadano, pero comparado relativamente era un modelo de virtud, de moralidad y de patriotismo. Referente al pueblo, que se morÃa de necesidad como de costumbre, oÃa hablar de las prodigalidades de Su Majestad, de los caprichos ruinosos de madame du Barry, cuando se le mandaban avisos como los del Hombre de los cuarenta escudos, o consejos como los del Contrato social, o revelaciones como las de las Noticias del dÃa y las Ideas singulares de un buen ciudadano. Entonces era cuando el pueblo temblaba al presumirse que iba a caer entre las manos impuras de la favorita, y cuando fatigado de tanto sufrir se admiraba inocentemente porque presumÃa más negro el porvenir que el pasado.
No consistÃa eso en que el pueblo, disgustado de todo, conservase simpatÃas. No tenÃa ciertamente afición a los parlamentos, sus protectores naturales, porque siempre le habÃan olvidado por cuestiones particulares de egoÃsmo; porque poco ilustrado en cuanto a la omnipotencia real, comprendÃa, sin embargo, que los parlamentos se habÃan creado una especie de aristocracia entre la nobleza y el pueblo.