JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico

JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Eso es otra cosa; pero lo que es yo, maldito si os comprendo… ¡Conque lo deplora…! ¡Ah! Ya sé por qué… Porque no va a ser ministro al instante; sí, sí, eso es.

—Si así sucede habrá uno interino —dijo el mariscal, sintiendo que en su corazón penetraba la esperanza, la cual jamás abandona a los hombres ambiciosos o enamorados.

—Seguramente, señor mariscal, habrá uno interino.

—Sí, pero entretanto —exclamó Juan—, no sale mal recompensado, pues le dan el mejor mando de Versalles.

—¡Ah! —dijo Richelieu, sintiendo una nueva herida—. ¿De manera que le dan un mando?

—Exagera las cosas el conde du Barry —repuso el duque de Aiguillon.

—Pero explicadme ¿qué mando es ese?

—El de la caballería ligera del rey. Las mejillas arrugadas de Richelieu se cubrieron más y más de grandísima palidez, y con una sonrisa, cuya expresión sería difícil describir, dijo:

—Sí, es cosa que significa muy poco para un hombre como él, pero ¿qué queréis, duque? Por muy bella que sea una joven, y aun presumiendo que fuese la querida del rey, no podría conceder sino aquello de que puede disponer.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker