JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico

JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

La pareja marchóse del patio al jardín, y del jardín a la sombría calle de árboles que conduce a Versalles.

Siguió Gilberto a los amantes tan alegre como el tigre cuando olfatea la pista de alguna persona, y contó sus pasos y suspiros, aprendiendo de memoria cuanto les oyó decir. En resumen, debemos creer que le satisfizo y mucho el resultado, pues a la mañana siguiente, sin miramiento ninguno, se asomó a la buhardilla canturreando, poco temeroso de que le viera Nicolasa, antes al contrario, como provocando sus miradas.

Zurcía esta un mitón de seda bordado para su ama; pero así que oyó cantar alzó la cabeza y vio a Gilberto.

Su manifestación primera fue hacerle cierta desdeñosa mueca que olía a vinagre desde muy lejos; pero Gilberto sostuvo aquella mirada y aquella mueca con una sonrisa particular: tan provocadores eran sus ademanes y su modo de cantar, que Nicolasa bajó la cabeza y se ruborizó.

—Me ha comprendido —dijo Gilberto para sí—, y eso era lo que yo deseaba.

Luego dio principio al mismo manejo y Nicolasa tembló hasta el extremo de desear tener una entrevista con Gilberto para aliviar su corazón del peso que en el habían arrojado las miradas burlonas del joven jardinero.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker