JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico
JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico —Valor —dijo en voz baja la señora de Béarn a la du Barry.
—Y presentarse como soberano, después de haber sido tantas veces benigno padre —agregó la condesa.
—Señor canciller —dijo el rey con lentitud—, no conozco más que un recurso, pero grave y eficaz. Deseo que haya un solio de justicia, para que esa gente tiemble de una vez.
—¡Señor, esto sà que se llama hablar! —dijo el canciller—; que bajen la cabeza o que sucumban al peso de la ley.
—Señora —prosiguió Luis XV dirigiéndose a la de Béarn—, si vuestro pleito no se sentencia, ya veis que yo no soy responsable.
—Señor, sois un gran rey.
—¡Oh!, sà —exclamaron a un tiempo la condesa, Chon y el canciller.
—No obstante, no es eso lo que dice el mundo —murmuró el rey.