JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico
JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico —Hermanos, muy rara vez se equivoca el inspirado profeta, y por lo tanto debéis vigilar según os lo encarga. Sabéis igual que yo que ahora es cuando la lucha va a empezarse; no nos dejemos vencer por esos enemigos ridÃculos, cuyo poderÃo miramos con toda seguridad. No echéis en olvido que tienen a su disposición hombres mercenarios, lo cual es un arma poderosa en este mundo entre las almas cuya vista no alcanza más allá de los lÃmites de la vida terrena. Hermanos, desconfiemos de traidores pagados.
—Creo pueriles esos temores —dijo una voz—, porque cada dÃa adquirimos más fuerzas, y nos guÃan hombres de brillante ingenio y robustas manos.
Se inclinó Balsamo como para dar las gracias, al que asà le ensalzaba.