JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico
JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico »Hermano: vigilad también a ParÃs, porque el traidor vive ahÃ, posee los secretos de la orden, y le anima un sentimiento odioso.
»Paréceme escuchar el sordo vuelo y la voz susurrante de la denuncia; pero aunque veo a la vez una venganza terrible, esa venganza llegará quizá demasiado tarde. Entre tanto vigilad, hermanos, vigilad, porque podrá suceder que baste una lengua traidora, aunque mal instruida, para echar a perder enteramente nuestros planes urdidos con tanta habilidad».
Los hermanos contempláronse con muda sorpresa, contribuyendo no poco a alarmar a la junta que estaba presidida por Balsamo, el lenguaje del feroz iluminado, y su presencia a que daban una autoridad formidable muchos ejemplos dignos de llamar la atención.
Al mismo Balsamo, que tanto creÃa en la claridad de espÃritu de Swedenborg, le fue imposible resistir a la grave y dolorosa impresión que se apoderó de él al leer aquella carta, y exclamó: