JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico
JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico Althotas se estremeció al escuchar esto; sus pupilas se dilataron de un modo horrible, sus encías, porque no tenía dientes, rechinaron, y su mano dejó caer la redoma sobre el entarimado, no sin que se hiciese mil pedazos, entre tanto que él, estupefacto, anonadado, herido en el cerebro a la vez que en el corazón, caía con todo el peso de su cuerpo sobre el sillón.
Balsamo se desmayó encima del cadáver de Lorenza.