JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico
JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico —¡Ah!, ¡de nuevo se nos escapa! —gritó la condesa, dando con despecho una fuerte palmada.
Luis XV no pudo oÃr esta exclamación, pues la puerta se habÃa ya cerrado, y cruzaba en aquel momento la antecámara, diciendo:
—Adelante, caballeros, adelante. La condesa os va a recibir, aunque os prevengo que la hallaréis muy triste por la desgracia ocurrida a ese pobre Juan.
Los cortesanos miráronse estupefactos, ignorando qué accidente pudiese haber ocurrido al vizconde. Creyendo algunos que habÃa muerto, entraron en la estancia de la condesa usando de la licencia que el rey les concediese, acomodando sus rostros a las circunstancias y manifestando en sus semblantes la más profunda tristeza.