JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico

JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

La señora de Béarn debería quizá exigir a la señorita de Flageot una carta que acreditase aquel aviso; pero si un padre no puede enviar a su propia hija sin carta, ¿a quién podía entonces encargar una misión de confianza? Y, por otra parte, ¿a qué conducían aquellos temores?, ¿por qué tales sospechas?, ¿con qué fin caminar sesenta leguas para hacer semejante relación?

Si hubiera contado con bastantes riquezas, si como la esposa de un banquero, asentista o partidario, tuviera que llevar consigo algún lujoso equipaje, con vajilla y diamantes, quizá dudara de que fuese alguna invención de ladrones; pero madame de Béarn reíase con sobrado motivo cuando pensaba a veces en el solemne chasco que llevarían, si desgraciadamente para ellos trataban de robarla.

De modo que apenas hubo Chon desaparecido en el vetusto calesín tirado por un solo caballo que había tomado en la última posta, donde dejó su coche cuando madame de Béarn, convencida de que había llegado el momento de hacer un sacrificio, subió en un antiguo carruaje, dando tanta prisa a los postillones, que pasó por la Chaussée una hora antes que la princesa, y llegó a la barrera de San Dionisio cinco o seis horas después que la señorita Du Barry.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker