JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico
JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico Aparecía Su Majestad sumamente pensativo, y a causa de esta distracción perdió ochocientos luises. Esta pérdida le tenía ya predispuesto a tratar de asuntos graves, porque Luis XV, digno descendiente de Enrique IV, deseaba como él ganar siempre, se levantó a las nueve para ir a hablar en el alféizar de una ventana con M. de Malesherbes, hijo del excanciller, cuando M. de Maupeou, que estaba conversando con M. de Choiseul en otra ventana que había enfrente, observaba la conversación con miradas llenas de inquietud. Luego que el rey se levantó, formóse un corro junto a la chimenea, compuesto de las princesas Adelaida, Sofía y Victoria, que regresaban por los jardines, seguidas de sus damas de honor y gentileshombres.
El rey, preocupado por asuntos del mayor interés, pues era notoria la austeridad de M. de Malesherbes, y como en torno suyo había una multitud de oficiales de tierra y mar, y grandes dignatarios, retenidos discretamente por el respeto, la pequeña corte de la chimenea, bastándose a sí misma, preludiaba ya una conversación más animada, con algunas escaramuzas que únicamente podrían considerarse como lances de vanguardia.
Eran las principales de aquella reunión, además de las tres hijas del rey, las señoras de Grammont, Guemenée, Choiseul, Mirepoix y Polastron.