JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico

JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Tres cuartos de hora después dio el peluquero por terminadas sus funciones, saliendo la favorita de sus hábiles enanos, más hechicera que la diosa Afrodita; pues sin ser menos bella, estaba más honestamente vestida.

Tan pronto como el peluquero dio la última mano a aquel espléndido edificio, y probó su solidez, y se le proporcionó agua para lavarse las manos, dando humildemente las gracias a Chon, que enajenada de gozo le servía como a un monarca, solicitó permiso para retirarse.

—Despacio, despacio —dijo Du Barry—, sabréis que soy tan testarudo para estimar como para aborrecer; conque ahora, amigo mío, espero me diréis quién sois.

—No lo ignoráis, señor vizconde: soy un joven principiante, deseo acreditarme, y me llamo Leonardo.

—¡Qué principiante, cáspita!, ¡sois maestro consumado!

—Vos seréis mi peluquero, señor Leonardo —dijo la condesa contemplándose en un espejito de mano—, y os pagaré cincuenta luises cada peinado de ceremonia. Chon, cuenta cien luises y entrégaselos al señor. Por ser el primer peinado os doy el doble: vayan los cincuenta en testimonio de mi gratitud.

—Decía yo bien, señora, que haríais mi reputación.

—Pero no peinaréis a nadie más que a mí.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker