JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico
JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico Luis XV dudó algunos segundos y María Antonieta manifestó que aguardaba con inquietud algún nuevo incidente de que al parecer ya la habían prevenido antes.
El monarca miró en derredor suyo, y viendo cerca a la condesa, la tomó de la mano y se acercó a su nuera.
Apartáronse al punto todos los cortesanos, y Luis XV se vio en medio de un círculo con María Antonieta y la favorita.
Presentó a la favorita después, con las siguientes palabras:
—La señora condesa Du Barry, mi mejor amiga. La princesa se puso pálida, pero una sonrisa agradable apareció en sus descoloridos y trémulos labios.
—Extraordinariamente afortunado es Vuestra Majestad —contestó—, pues tiene tan encantadora amiga, y no me extraña el afecto que puede inspirar.
Sorprendidos se miraban los cortesanos; era evidente que la princesa observaba las instrucciones de la corte de Austria y tal vez repetía palabras dictadas por la misma María Teresa.
Creyendo M. de Choiseul que era necesaria su presencia, se aproximó para ser también presentado: empero el rey hizo una señal, y al punto rompió el estrépito de tambores, clarines y cañonazos.