JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico
JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico —¡Gracias! —repitió de nuevo.
—¿Estás contento de mí? —preguntó la joven.
—Sí, querida Lorenza.
—¡Pues bien!, dame entonces mi recompensa. Balsamo se sonrió y acercó sus labios a los de Lorenza, cuyo cuerpo se agitó con tan voluptuoso contacto.
—¡Oh!, José, José —exclamó con un suspiro de dolor—; José, ¡cuánto te amo!
Y extendió la joven sus brazos para estrechar a Balsamo contra su corazón.