JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico
JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico —¡Ah, sÃ…! Ahora comprendo.
—Habla.
—Cuando Lorenza vela, es la romana, es la mujer supersticiosa de Italia: cree que la ciencia es un crimen y el amor un pecado. Entonces mira con miedo al sabio Balsamo, al hermoso José. Su confesor le dijo que amándote condenarÃa su alma, y huirá de ti sin cesar hasta el cabo del mundo.
—¿Y cuando Lorenza duerme?
—¡Oh!, entonces es diferente, ya no es romana, ya no es supersticiosa, es mujer: lee en el corazón y en el espÃritu de Balsamo, ve que este corazón la ama, comprende que esa inteligencia proyecta cosas sublimes, y conoce, en resumen, cuan superior es a ella. Entonces desea con ardor vivir y morir a su lado, a fin de que la posteridad pronuncie en voz baja el nombre de Lorenza a la vez que pronunciará en voz alta el de… ¡Cagliostro!
—¿Luego bajo ese nombre llegaré a ser célebre?
—SÃ, sÃ, bajo ese nombre.
—¡Querida Lorenza! ¿Conque estarás gustosa en este nuevo aposento?
—SÃ, es inmensamente más rico que todos los que hasta ahora me has destinado; pero esa no es la causa de mi alegrÃa.
—¿Cuál es?