La Condesa de Charny
La Condesa de Charny »Y, en fin, la Constitución jurada sobre el altar de la Patria; el presidente de la Asamblea nacional sentado en un trono semejante al del Rey; la ley y la nación sobre ellos; y la Europa atenta, inclinándose hacia nosotros, callada y esperando».
—Hermanos, ¿no es ahora Francia lo que dije que serÃa, es decir, la rueda en la cual se engranará Europa, el sol que iluminará el mundo?
—¡SÃ, sÃ, sÃ! —gritaron todas las voces.
—Pues ahora, hermanos —siguió Cagliostro—, ¿creéis bastante adelantada la obra para que se pueda abandonar a sà propia? ¿Creéis que la Constitución jurada se puede fiar del juramento real?
—¡No, no, no!