La Condesa de Charny
La Condesa de Charny El dolor fue inmenso, universal, y en un instante la calle de la Chaussée-d’Antin a las barreras de París; eran las ocho y media de la mañana.
El pueblo lanzó un clamor terrible, y después encargóse de dirigir el duelo.
Corrió a los teatros, cuyos carteles rasgó, haciendo cerrar las puertas.
En la noche de aquel día se debía dar un baile en un palacio de la calle de la Chaussée-d’Antin; el pueblo invadió el edificio, dispersó a cuantos se hallaban allí y rompió los instrumentos de los músicos.
La pérdida que se acababa de sufrir fue anunciada a la Asamblea nacional por su presidente.
Barreré subió a la tribuna y pidió a la Asamblea que se consignase en el acta de aquel día fúnebre el testimonio de los sentimientos que inspiraba la pérdida de aquel grande hombre, e insistió para que se invitase en nombre de la patria a todos los individuos de la Asamblea a tomar parte en los funerales.
Al día siguiente, 3 de abril, el departamento de París se presentó a la Asamblea nacional y pidió y obtuvo que la iglesia de Santa Genoveva fuese erigida en panteón consagrado a la sepultura de los grandes hombres, y que fuera Mirabeau el primero que se inhumara allí.
