La Condesa de Charny

La Condesa de Charny

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Lloraba sin decir palabra. ¿Era de alegría o de dolor?… Por la una o por el otro, toda emoción poderosa se resume en lágrimas.

Por eso sin decir nada, pero con más amor que respeto, Charny se acercó a la Reina, separó una de las manos con que se cubría el rostro, y apoyando en ella sus labios, dijo:

—Señora, me complace y enorgullece afirmaros que desde el día que me despedí de vos no habéis dejado de ocupar una hora mi pensamiento.

—¡Oh, Charny, Charny! —exclamó la Reina—, hubo un tiempo en que tal vez os hubierais ocupado menos de mí, pero habríais pensado más.

—Señora —contestó Charny—, el Rey me había confiado una grave responsabilidad, que me imponía el más absoluto silencio hasta que hubiera cumplido mi delicada misión. Hasta hoy no ha terminado, y por eso puedo veros y hablaros otra vez; mientras que antes ni siquiera me era lícito escribiros.

—Es un hermoso ejemplo de lealtad el que habéis dado, Oliverio —dijo la Reina, melancólicamente—; tan sólo siento una cosa, y es que no hayáis podido darla sino a expensas de otro sentimiento.

—Señora —exclamó Charny—, permitid, puesto que el Rey ha consentido en ello, que os instruya sobre lo que se ha hecho para vuestra salvación.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker