La Condesa de Charny

La Condesa de Charny

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Esta vez la Reina lloraba sin decirle nada.

Hacía más de ocho meses que no había visto a Charny; fiel a la promesa que hizo al Rey, el conde no se había revelado a nadie durante este tiempo; así es que la Reina no supo nada de aquella existencia tan íntimamente ligada con la suya que durante dos o tres años había creído que no era posible separar una de otra sin separar las dos.

Y sin embargo, ya hemos visto que Charny se había separado de ella sin decir adonde iba.

Pero a la Reina le quedaba el consuelo de saber que estaba ocupado en el servicio del Rey, y por lo tanto, se decía: «Trabajando para mi esposo, también trabaja para mí; de modo que aunque quisiera olvidarme, se verá obligado a pensar en mí».

Pero era un débil consuelo este pensamiento que se repetía en ella; y así es qué al ver de nuevo, de improviso al señor de Charny en el momento en que menos lo esperaba, y al encontrarle en la habitación del Rey, casi en el mismo sitio donde le vio el día de su marcha, todos los dolores que antes angustiaron su alma, todos los pensamientos que habían atormentado su corazón, todas las lágrimas que abrasaron sus ojos durante aquella larga ausencia del conde, volvían a la vez juntos tumultuosamente a inundar sus mejillas o a llenar su pecho de todos los dolores que ella creía desvanecidos.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker