La Condesa de Charny
La Condesa de Charny Precisamente en el momento en que Isidoro se despedÃa de la Condesa, poniendo la carta en su pecho junto a otras cuyas señas acababa de leer a la luz de un reverbero de la calle de Coquilliere, dos hombres, que vestÃan exactamente el mismo traje que él, dirigÃanse hacia un lugar de reunión común, hacia aquel gabinete de la Reina adonde ya hemos conducido a nuestros lectores por dos pasajes diferentes; el uno se prolongaba por la galerÃa del Louvre que costea el muelle, esa galerÃa donde hoy está el Museo de Pinturas, y el otro por la escalerilla que hemos visto a Charny tomar a su llegada de Montmédy. En lo alto de esta escalera esperaba a uno de los hombres Francisco Hue, el ayuda de cámara del Rey, asà como en la extremidad de la galerÃa del Louvre esperaba el otro Weber, el ayuda de cámara de la Reina.
Se les introdujo a los dos, y casi al mismo tiempo, por dos puertas diferentes; el primero era el señor de Valory.
Pocos segundos después, como ya hemos dicho, se abrió una segunda puerta, y con cierto asombro el señor de Valory vio aparecer otro personaje en un todo semejante a él.
Los dos oficiales no se conocÃan; mas presumiendo que trabajaban por la misma causa, reuniéronse y se saludaron.
En aquel momento se abrió una tercera puerta y el vizconde de Charny se presentó.