La Condesa de Charny
La Condesa de Charny —Es que se han adoptado medidas para dejar libre el paso al Rey.
—¿Cómo para dejar paso libre al Rey? —preguntó Danton.
—Seguramente —dijo Fréron—, esta noche es cuando marcha.
—¡Vamos! —replicó Legendre—, ¡vaya una broma!
—Tal vez lo sea —repuso Fréron—, pero a mà me lo avisan en una carta.
—¿Tú has recibido una carta que te anuncia la fuga del Rey? —preguntó Desmoulins—. ¿Y está firmada?
—No, es anónima; aquà la llevo…
Los cinco patriotas se acercaron a un coche que aún estacionaba a la altura de la calle de San Nicasio, y a la luz del farol leyeron las lÃneas siguientes:
«Se avisa al ciudadano Fréron, que esta noche es cuando el señor Capeto, la AustrÃaca y sus dos lobeznos salen de ParÃs para reunirse con el señor de Bouillé, el matador de Nancy, que los espera en la frontera».
—¡Toma!, ¡el señor Capeto! —dijo Desmoulins—, el nombre es bueno, y asà llamaré en lo sucesivo a Luis XVI.