La Condesa de Charny
La Condesa de Charny En seguida, para calmar la agitación que notaba en todas partes, declaro que tanto él como sus húsares no estaban allí, según se creía, para proceder contra los paisanos de Bout, sino para esperar un tesoro que el ministro de la Guerra enviaba al ejército.
Pero la palabra tesoro, que puede tomarse en dos sentidos, al calmar la irritación por un lado, confirmó por otro las sospechas. El Rey y la Reina eran también un tesoro, y este era precisamente el que esperaba el señor de Choiseul.
Un cuarto de hora después el duque y los húsares se vieron tan estrechados y comprometidos, que el primero creyó no poder permanecer más tiempo en semejante situación, y que si, por desgracia, el Rey y la Reina llegaban en aquel momento, ni él ni sus húsares podrían protegerlos.
Tenía la orden de obrar de modo que el coche del Rey pudiese continuar su marcha sin obstáculo; pero su presencia, en vez de servir de protección, era ya un estorbo.
Creyó que lo mejor de todo, aun en el caso en que el Rey llegase, sería partir al momento, pues su marcha dejaría expedito el camino.
Pero se necesitaba un pretexto en qué fundar esta determinación.