La Condesa de Charny

La Condesa de Charny

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

La noche, alumbrada sólo por estrellas, era de las más oscuras; una de esas noches en que es fácil extraviarse en una localidad conocida, y con mayor razón en las revueltas de una ciudad extraña.

Isidoro tenía la consigna, dada por el mismo Charny, de detenerse antes de llegar a la ciudad. Su hermano lo relevaría allí como hemos dicho y conduciría la caravana.

Estaba, pues, inquieto como la Reina, y quizá tanto como ella, por la ausencia de su hermano. La única esperanza que le quedaba era que los señores de Bouillé o Raigecourt, en su impaciencia, se hubiesen adelantado al encuentro del Rey, y esperasen a la parte de acá de Varennes.

Hacía tres o cuatro días que estaban en la ciudad, debían conocerla, y podrían fácilmente servir de guías.

Así que, llegado al pie de la colina, y al ver dos o tres luces, las solas que brillaban en la ciudad, Isidoro se detuvo indeciso, miró en derredor suyo y trató de penetrar con su mirada en aquella oscuridad. Pero nada vio.

Entonces llamó en voz baja primero, más fuerte después, en alta voz por último, a los señores de Bouillé y de Raigecourt.

Nadie respondió.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker