La Condesa de Charny
La Condesa de Charny —Julio, cambiarás de caballo en Stenay para ir a Montmédy. Que el señor de Klinglin haga marchar sobre Dun el regimiento de infanterÃa de Nassau, que está en Montmédy, y que se dirija personalmente a Stenay. ¡Anda!
El joven saludó y salió a su vez.
Por último, el señor de Bouillé, volviéndose hacia su hijo mayor, le dijo:
—Luis, el Real alemán está en Stenay.
—SÃ, padre mÃo.
—Recibió orden de estar preparado al amanecer.
—Yo mismo se la di a su coronel de parte vuestra.
—Ve a buscarlo y que te acompañe; yo esperaré aquÃ, y tal vez en el camino recibiré otras noticias. El Real alemán es seguro, ¿no es verdad?
—SÃ, padre mÃo.
—Pues entonces bastará, y con él marcharemos sobre Varennes. ¡Anda!
Y el conde Luis marchó a su vez.
Diez minutos después presentóse de nuevo.
—El Real alemán me sigue, dijo al general.
—¿Le has encontrado, pues, a punto de marcha?