La Condesa de Charny
La Condesa de Charny A los dos tercios de la altura de la ciudad hallan el río; Charny se lanza el primero en la corriente con su caballo; le siguen los señores de Bouillé, después los oficiales y tras estos los soldados. Las aguas desaparecen bajo los caballos y los uniformes, y a los diez minutos se franquea el vado. Aquel paso a través del río ha refrescado a los caballos y también a sus jinetes, y se vuelve a emprender el galope hacia el camino de Clermont.
De repente Charny, que precede a la tropa a la distancia de veinte pasos, se detiene y profiere un grito: se halla a orillas de un canal profundamente encajonado.
No recordaba de este canal, aunque estaba anotado por él en sus trabajos topográficos. Este canal se prolonga a varias leguas de distancia, y en todas partes presenta la misma dificultad que en el punto donde primero se ha visto.