La Condesa de Charny

La Condesa de Charny

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Si no se franquea en el acto, no se cruzará nunca. Charny da el ejemplo arrojándose el primero al agua; el canal no es vadeable, pero el caballo del conde nada vigorosamente hacia la otra orilla. Sin embargo, esta última tiene una pendiente rápida y resbaladiza, en la cual no pueden hacer hincapié las herraduras de los caballos. Tres o cuatro veces Charny trató de remontar; mas a pesar de toda la ciencia del hábil jinete, siempre su caballo, después de hacer esfuerzos desesperados e inteligentes, casi humanos, para llegar hasta la orilla, resbalaba hacia atrás por falta de un punto de apoyo sólido bajo sus pies delanteros, y vuelve a caer en el agua dando fuertes resoplidos, con su jinete casi desmontado.

Charny comprende que lo que su caballo no puede hacer, animal de raza conducido por un jinete consumado, cuatrocientos caballos de escuadrón no podrán hacerlo tampoco.

Por lo tanto, es una tentativa abortada; la fatalidad es la más fuerte; el rey y la reina están perdidos, y puesto que no le es dado salvarlos, tan sólo le resta un deber que cumplir: se reduce a perderse con ellos.

Intenta el último esfuerzo, inútil como los demás, para franquear el ribazo; mas en medio de este esfuerzo ha clavado su sable en la arcilla hasta la mitad de la hoja.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker