La Condesa de Charny

La Condesa de Charny

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Capítulo XCVIII

Sabemos como el rey había partido.

Pero nos falta decir algunas palabras sobre esta marcha y el viaje, durante los cuales veremos cumplirse los diversos destinos de los fieles servidores y de los últimos amigos que la fatalidad, el acaso o la abnegación, habían agrupado en torno de la monarquía moribunda.

Volvamos, pues, a la casa del señor de Sausse.

Ya hemos dicho que apenas Charny había tocado el suelo cuando la puerta se abrió, apareciendo Billot en el umbral.

Tenía el rostro sombrío; sus ojos, cuyas cejas se fruncían por el pensamiento, tenían una expresión investigadora y profunda; examinó los diversos personajes del drama, y en todo el círculo que su mirada recorría no hizo al parecer más que dos observaciones: La fuga de Charny, que era patente; el conde no estaba allí ya, y el señor de Damas cerraba la ventana tras él, inclinándose hacia adelante, Billot pudo ver al conde franquear la tapia del jardín.

También notó la especie de pacto concluido entre la reina y el señor de Romeuf, pacto en el que todo cuanto este había podido prometer era mantenerse neutral.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker