La Condesa de Charny
La Condesa de Charny Por un mismo movimiento, madame Isabel atrajo a sĂ a la princesa, mientras que la reina sentaba al delfĂn sobre sus rodillas.
De este modo se hizo lugar, y Barnave se halló frente a la reina, tocándose las rodillas de ambos.
—¡Vamos —dijo Pétion, sin pedir su consentimiento al rey—, en marcha!
Y el carruaje se puso en movimiento a los gritos de «¡Viva la Asamblea nacional!».
El pueblo acababa de ocupar a su vez las carrozas del rey con Barnave y Pétion.
En cuanto a sus pruebas, las habĂa hecho ya el 14 de julio y el 5 y 6 de octubre.
Hubo un momento de silencio durante el cual, exceptuando a PĂ©tion, que encerrado en su rudeza parecĂa indiferente a todo, cada uno se examinĂł de por sĂ.
PermĂtasenos, pues, decir algunas palabras sobre los personajes que acabamos de introducir en escena.