La Condesa de Charny
La Condesa de Charny El 16 de julio de 1791, es decir, algunos días después de los acontecimientos que acabamos de referir, dos nuevos personajes, que no hemos querido dar a conocer antes a nuestros lectores, a fin de presentarlos bajo su verdadera luz, escribían ambos en la misma mesa en el saloncito de un tercer piso del palacio Británico, situado en la calle de Guénegaud.
Una de las puertas de este saloncito se comunicaba con un modesto comedor, donde se reconocía en todo el acostumbrado ajuar de los pisos que se alquilan con muebles, y otra conducía a una alcoba donde se veían dos lechos iguales.
Los dos escritores eran de sexo diferente, y debe hacerse de ellos particular mención.
El hombre parecía tener unos sesenta años, tal vez algo menos; era alto y enjuto, y tenía a la vez un aire austero y apasionado las líneas rectas de su rostro indicaban un pensador tranquilo y formal, en el que las cualidades rígidas y la rectitud se anteponían a los caprichos del pensamiento.
