La Condesa de Charny
La Condesa de Charny Robespierre estaba oculto en un rincón de la Asamblea; oyó proclamar la votación y corrió a los Jacobinos para darles aviso de la medida que se acababa de adoptar.
La sala del club estaba desierta; apenas veinticinco o treinta individuos vagaban por el antiguo convento. Santerre estaba esperando la orden de los jefes, y se le envía al Campo de Marte a fin de que prevenga a los peticionarios del peligro que corren.
Los encuentra en número de doscientos o trescientos, firmando en el altar de la Patria la petición de los Jacobinos.
Billot es el punto céntrico de aquel movimiento; no sabe firmar, pero ha dicho su nombre, le guían la mano y es el primero en escribirle.
Santerre sube al altar de la Patria, anuncia que la Asamblea acaba de proclamar rebelde a quien ose pedir el destronamiento del rey, y declara que los Jacobinos le envían para retirar la petición redactada por Brissot.
Billot baja tres escalones y hállase frente al célebre cervecero; los dos hombres del pueblo se miran y examinan, símbolo uno y otro de las dos fuerzas materiales que funcionan en aquel momento: la provincia y París.
Los dos se reconocen por hermanos, pues han combatido juntos en la Bastilla.