La Condesa de Charny
La Condesa de Charny —¡Oh, oh! —murmuró Vergniaud, ¿qué significa eso? ¿Una junta de censura? ¿La Legislativa es una cámara de representantes de la nación, o una clase de escolares?
—Esperemos para ver cómo se conducen nuestros maestros —dijo Herault de Sechelles.
—Ujier —exclamó Thuriot—, decid a esos señores, según vayan entrando, que en la Asamblea hay un hombre que estuvo a punto de arrojar al gobernador de la Bastilla, desde lo más alto de sus muros, y que este hombre se llama Thuriot.
Año y medio después, ese mismo hombre se llamó Matarrey.
El primer acto de la Asamblea fue enviar una diputación a las Tullerías.
El rey cometió la imprudencia de hacerse representar por un ministro.
—Señores —dijo—, el rey no puede recibiros en este momento; volved a las tres.
Los diputados se retiraron.
—¿Qué hay? —dijeron sus compañeros al verlos volver—. ¿Cómo tan pronto?
—Ciudadanos —dijo uno de los enviados—, el rey no está dispuesto, y todavía tenemos para tres horas.