La Condesa de Charny
La Condesa de Charny Las tres cuartas partes de los que juraron estaban decididos a no cumplir su juramento.
Sin embargo, pronto circuló por París la noticia de los tres decretos que se habían aprobado, a saber:
Abolición del título de Majestad.
Abolición del trono.
Un simple sillón a la izquierda del presidente.
Era casi lo mismo que decir: «No más rey».
El dinero fue el primero que, como siempre, tuvo miedo; los fondos bajaron terriblemente y los banqueros comenzaron a temer.
El 9 de octubre se efectuaba un gran cambio.
Según los términos de la nueva ley, quedó suprimido el empleo de comandante de la guardia nacional.
El 9 de octubre Lafayette debía presentar su dimisión, y cada uno de los seis jefes de división mandaría por turno.
El 7, día fijado para la sesión real, llegó al fin.
El rey entró.
Muy al contrario de lo que debía esperarse, tanto era aún el prestigio del rey, no solamente todo el mundo se levantó y se descubrió, sino que estallaron unánimes aplausos.
La Asamblea gritó: «¡Viva el rey!».