La Condesa de Charny
La Condesa de Charny Hemos dicho anteriormente que la nueva Asamblea había sido enviada en particular contra la nobleza y el clero.
Esto era una verdadera cruzada, con la diferencia de que el lema Dios lo quiere, que llevaban los estandartes, se substituía con el de El pueblo lo quiere.
El 9 de octubre, día en que Lafayette presentó su dimisión, Gallois y Gensonné leyeron su informe sobre las turbulencias religiosas de la Vendée.
El informe era prudente y moderado, y por esto causó en la Asamblea una profunda impresión.
¿Quién lo había inspirado, si no lo escribió?
Un político muy hábil, que no tardaremos mucho en ver en la escena y en nuestro libro.
La Asamblea se mostró tolerante.
Fauchet, uno de sus individuos, pidió tan sólo que el Estado cesase de pagar a los clérigos que se mostrasen sordos a su voz, aunque señalándose pensiones a los refractarios que fuesen ancianos o enfermos.
Ducos pidió más: invocó la tolerancia y propuso que se dejase libertad para prestar o no juramento.
El obispo constitucional Torne, fue más lejos aún: declaró que la negativa misma de los sacerdotes revelaba grandes virtudes.
Vamos a ver ahora cómo correspondieron a esta tolerancia los devotos de Aviñón.
