La Condesa de Charny
La Condesa de Charny Al acabar Fauchet su discurso se recibieron noticias de Aviñón.
Cuando Brissot terminó el suyo, llegaron las de Europa. Además, hacia occidente apareció como el resplandor de un incendio violento: eran noticias de América.
Empecemos por Aviñón, y tracemos en pocas palabras la historia de esta segunda Roma.
Benito XI murió, en 1304, de una manera escandalosamente súbita, y se dijo que fue envenenado con higos.
Felipe el Hermoso, que había abofeteado a Bonifacio VIII por medio de Colonna, tenía los ojos fijos en Perusa, donde se celebraba el concilio.
Hacía mucho tiempo que estaba pensando en trasladar la corte papal de Roma a Francia, con el objeto de someterla a su autoridad, hacerla trabajar en provecho suyo, y como dice nuestro gran maestro Michelet, «para dictarle bulas lucrativas y explotar su infalibilidad».
Cierto día le llegó un mensajero rendido de cansancio, y que apenas podía hablar.
Venía a traer esta noticia: el partido francés y el antifrancés se equilibraban tan bien en el cónclave, que ningún papa resultaría de los escrutinios, por lo cual se hablaba de reunir otro en una ciudad diferente.
Esta resolución no convenía a los de Perusa, los cuales consideraban como un honor que se eligiese un papa en su ciudad.