La Condesa de Charny
La Condesa de Charny —Triste papel hace; pero no me sorprende; preguntad a Roland lo que le dije acerca de ese hombre el dÃa en que le vi por primera vez… Por lo demás, ya sabemos que conferencia a menudo con la reina.
—¡Es un traidor!
—No, un ambicioso. Id a buscar a Roland y a Clavières.
—¿Dónde está Roland?
—Da sus audiencias en el ministerio del Interior.
—Y ¿qué hacéis entretanto?
—Escribir una carta que os leeré cuando regreséis… Id.
—Sois realmente la célebre diosa Rayón, invocada por los filósofos desde hace tanto tiempo.
—Y que las personas de conciencia han encontrado… No volváis sin Clavières.
—Esta recomendación será probablemente causa de que tarde algo más.
—Yo necesito una hora.
—¡Pues a escribir, y que el Genio de Francia os inspire!
Servan salió.
Y cerrada la puerta, madame Roland escribió la siguiente carta:
Señor: