La Condesa de Charny
La Condesa de Charny Ya hemos dicho que la verdadera guerra del momento estaba entre la calle de Guénegaud y las TullerÃas, entre la reina y madame Roland.
¡Cosa extraña! Las dos mujeres tenÃan sobre sus esposos una influencia que les conducirÃa a todos cuatro a la muerte.
Pero cada cual fue por camino opuesto.
Los sucesos que acabamos de referir habÃan ocurrido el 10 de junio, y en la noche del 11, Servan entró muy alegre en casa de madame Roland.
—¡Felicitadme, amiga mÃa —dijo—; tengo el honor de que me hayan despedido del consejo!
—¿Cómo as� —preguntó madame Roland.
—He aquà lo que ha pasado: esta mañana fui a ver al rey para hablarle de varios asuntos de mi dependencia, y cuando hube concluido abordé con calor la cuestión del campamento de los veinte mil hombres; pero…
—¿Qué más?
—A la primera palabra que dije, el rey me volvió la espalda de muy mal humor, y esta noche, en nombre de Su Majestad, el señor Dumouriez me ha exigido la devolución de mi cartera.
—¿Dumouriez?
—SÃ.
