La Condesa de Charny
La Condesa de Charny —Aceptar por lo pronto el decreto de los veinte mil hombres —contestó la reina—; dejadle formar su campamento en Soissons y dispersar luego sus hombres… Después veremos lo que se ha de hacer en cuanto al decreto sobre los sacerdotes.
—¡Pero me recordará mi palabra, señora!
—¡Bah!, estará comprometido y le tendréis en vuestro poder.
—Muy por el contrario, señora, él me tendrá a mÃ, puesto que le he dado mi palabra.
—¡Vamos! —replicó la reina— siempre hay remedio para esto cuando uno es discÃpulo del señor de la Vauguyon.
Y tomando el brazo del rey, le condujo a la habitación inmediata.