La Condesa de Charny

La Condesa de Charny

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Pero los cuatro ministros que no se ocultaban la gravedad de la situación, habían convenido en que si el rey, después de salir Servan, Clavières y Roland, no cumplía la promesa por la cual se decretó su cesantía, presentarían su dimisión.

El nuevo consejo, pues, estaba reunido ya.

El rey sabía lo ocurrido en la Asamblea; felicitó a Dumouriez por su actitud y sancionó inmediatamente el decreto sobre el campamento de los veinte mil hombres, pero aplazando hasta el día siguiente la sanción del decreto acerca de los sacerdotes.

Objetaba un escrúpulo de conciencia que, según dijo, debía desvanecer su confesor.

Los ministros se miraron, y en ellos se despertó la primera duda.

Pero bien mirado, la conciencia timorata del rey podía necesitar aquella dilación para tranquilizarse.

Al día siguiente, los ministros volvieron a tratar la cuestión de la víspera.

Pero la noche había traído consejo; la voluntad, si no la conciencia del rey, se había confirmado, y declaró que opondría su veto al decreto.

Los cuatro ministros, uno después de otro, y Dumouriez el primero, hablaron al rey con respeto, pero con energía.

El rey los escuchó cerrando los ojos, en la actitud de un hombre que ha tomado su resolución.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker