La Condesa de Charny
La Condesa de Charny La una era el pretexto: presentar una petición al rey y plantar un árbol de la libertad.
La otra era el objeto, conocido tan sólo de algunos adeptos. Salvar la Francia de Lafayette y de los Fuldenses, y advertir al incorregible rey, al rey del antiguo régimen, que hay tempestades polÃticas tales que un monarca puede perecer en ellas con su trono, su corona y su familia, como se hunde un buque con todo cuanto encierra en los insondables abismos del Océano.
Danton, como hemos dicho, esperaba a Santerre en la trastienda, y el dÃa anterior le habÃa dicho, por conducto de Legendre, que para el siguiente era necesario un principio de motÃn en el arrabal de San Antonio.
Aquella mañana Billot se presentó en su casa, y después de haber hecho una señal, dándose a conocer, le anunció que el comité le agregaba a su persona por todo el dÃa.
He aquà como Billot, bajo la apariencia de ayudante de campo de Santerre, sabÃa más que este en el negocio.
Danton venÃa a dar a Santerre cita para la noche del siguiente dÃa en una casita de Charenton, situada en la orilla derecha del Mame, en la extremidad del puente.
Aquà debÃan reunirse todos aquellos hombres de existencia extraña y desconocida que dirigen siempre el impulso de los motines.