La Condesa de Charny
La Condesa de Charny El batallón capitaneado por Santerre era el más regular; tenía bastante número de uniformes y no pocos fusiles y bayonetas.
¡Pero los otros dos eran el ejército del pueblo: ejército harapiento, lívido, enflaquecido por cuatro años de escasez y carestía de pan, y de ellos tres de revoluciones!
Este era el abismo de donde salía aquel ejército.
Ni uniformes, ni fusiles; chaquetas hechas jirones, blusas rasgadas, armas ridículas tomadas en el primer movimiento de cólera o de defensa; picas, asadores lanzas despuntadas, sables sin empuñadura, cuchillos atados a la extremidad de largos palos, hachas de carpintero, martillos de albañil y tranchetes de zapatero.
Por estandartes, una horca con una muñeca, que se balanceaba pendiente de una cuerda, y que representaba a la reina; una cabeza de buey con sus cuernos, en los cuales había entrelazado una obscena divisa, y un corazón de ternera clavados en la punta de un asador, con el lema: ¡Corazón de aristócrata!
Además, banderas con las inscripciones siguientes:
¡La sanción o la muerte!
¡Reposición de los ministros patriotas!
¡Tiembla, tirano; tu hora ha llegado!