La Condesa de Charny
La Condesa de Charny Así como Pétion, al salir de la Asamblea, Lafayette se dirigió a ver al rey.
Fue recibido con una expresión más benigna, pero con un corazón no menos ulcerado.
Lafayette acababa de sacrificar en favor del rey y de la reina más que su vida, había sacrificado su popularidad.
Era la tercera vez que hacía aquel donativo, más precioso que ninguno de los que los reyes puedan hacer; la primera fue en Versalles, el 6 de octubre; la segunda en el Campo de Marte, el 17 de julio, y la tercera aquel mismo día.
Lafayette tenía una última esperanza, la cual acababa de comunicar a sus soberanos: al día siguiente pasaría revista a la guardia nacional acompañado del rey, y no debía dudarse del entusiasmo que produciría su presencia y la del antiguo comandante general; Lafayette se aprovecharía de esta influencia, marcharía sobre la Asamblea, a fin de apoderarse de la Gironda, y durante el tumulto el rey podría marchar al campamento de Maubeuge.
Era un golpe atrevido; pero dada la situación de los ánimos, parecía casi seguro.
Por desgracia, a las tres de la madrugada, Danton entraba en casa de Pétion para darle aviso de la trama.
Al rayar el día, Pétion daba contraorden respecto a la revista.