La Condesa de Charny

La Condesa de Charny

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¡Señores, no olvidéis a quien habláis; no olvidéis, sobre todo, quién es Lafayette! ¡Tened presente que es el hijo primogénito de la libertad francesa, y que ha sacrificado a la Revolución su fortuna, su nobleza y su vida!

—¡Hola! —grita una voz— diríase que hacéis su elogio fúnebre.

—Señores —dijo Ducos—, la libertad de discusión está oprimida por la presencia en este recinto de un general extraño a la Asamblea.

—Y no es eso todo —grita Vergniaud—; este general ha abandonado su puesto ante el enemigo; a él, y no al simple mariscal de campo que ha dejado en su lugar, se confió el cuerpo de ejército que manda; y es preciso saber si ha venido sin licencia, en cuyo caso se le debe arrestar para juzgarle como desertor.

—Es el objeto de mi pregunta —dice Guadet—, y apoyo la proposición de Vergniaud.

—¡Apoyada, apoyada! —grita toda la Gironda.

—¡A la votación nominal! —dice Gensonné.

Esta votación da una mayoría de diez sufragios a los amigos de Lafayette.

Así como el pueblo el 2 de junio, el general se ha excedido o ha hecho demasiado poco, y su victoria es una de aquellas de las cuales se quejaba Pirro, que había perdido la mitad de su ejército: «¡Otra victoria como esta —se decía—, y todo concluyó para mí!».


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker