La Condesa de Charny

La Condesa de Charny

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Pero escojamos un hombre entre todos esos hombres; un tipo entre todos esos tipos.

Ya hemos nombrado al hombre: Barbaroux.

También hemos tratado de describir el tipo.

Barbaroux, como hemos dicho, escribía a Rebecqui en los primeros días de julio: «Envíame quinientos hombres que sepan morir matando».

¿Quién era ese hombre para escribir semejante frase, y qué influencia tenía sobre sus compatriotas?

Tenía la influencia de la juventud, de la belleza y del patriotismo.

Ese hombre era Carlos Barbaroux, figura dulce y encantadora, que turba a madame Roland aún en la alcoba conyugal, y hace soñar a Carlota Corday al pie mismo del patíbulo.

Madame Roland comenzó por recelar.

¿Por qué?

Porque era demasiado gallardo.

Tal fue el reproche que se hizo a dos hombres de la revolución, cuyas cabezas, por hermosas que fuesen, aparecieron, a catorce meses de distancia, la una entre las manos del verdugo de Burdeos, la otra entre las del verdugo de París; el primero era Barbaroux, el segundo Herault de Sechelles.

Oigamos lo que decía de ellos madame Roland:


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker