La Condesa de Charny
La Condesa de Charny Viósele aparecer de repente en medio de las agitaciones que tuvieron lugar en Marsella, a consecuencia de la elección de Mirabeau.
Y luego fue nombrado secretario del ayuntamiento de su ciudad natal. Más tarde hubo disturbios en Arlés.
En medio de ellos apareció la hermosa figura de Barbaroux, semejante a la de Antinoó armado.
París lo reclamaba; el grande horno tenía necesidad de aquel sarmiento embalsamado, de aquel crisol inmenso, de aquel metal puro.
Llegó a él enviado para dar cuenta de los tumultos de Aviñón; habríase dicho que no pertenecía a partido alguno; que su corazón, como el de la justicia, no abrigaba odio ni amistad; dijo la verdad, pero terrible, cual era en realidad, y al decirla apareció grande como ella.
Hacía poco que los Girondinos habían venido. Lo que los distinguía de los demás partidos, lo que los perdió acaso, era el ser verdaderos artistas. Tendieron su mano tibia y franca a Barbaroux, y orgullosos con la bella adquisición, llevaron al marsellés a casa de madame Roland.
Ya sabemos su juicio sobre el nuevo contertulio.