La Condesa de Charny

La Condesa de Charny

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Capítulo CL

Hemos dicho lo que sucedía en casa de los tribunos; digamos ahora lo que pasaba a quinientos pasos de allí, en la morada de los reyes.

Allí también había mujeres que oraban y lloraban, y tal vez más que las otras; Chateaubriand lo ha dicho: «Los ojos de los príncipes pueden contener mayor cantidad de lágrimas…».

Sin embargo, hagamos justicia a cada cual: madame Isabel y la princesa de Lamballe lloraban y oraban; pero la reina rezaba sin derramar lágrimas.

Se había cenado a la hora de costumbre.

Al levantarse de la mesa, y mientras que madame Isabel y la princesa de Lamballe se dirigían a la habitación conocida por el nombre de gabinete del consejo, donde se había convenido que la familia real pasara la noche para oír los informes, la reina se acercó al rey y quiso llevársele a otra parte.

—¿Adónde me conducís, señora? —preguntó.

—A mi aposento… ¿No consentiréis en poneros el peto que llevabais el catorce de julio último, señor?

—Señora —contestó el rey—, aquello era bueno para preservarme de la daga o del puñal de un asesino en un día de ceremonia o de conspiración; pero en un día de combate, en el que mis amigos se exponen por mí, yo sería cobarde si no me expusiera como ellos.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker