La Condesa de Charny
La Condesa de Charny Un hombre llamado Bonjour, que había sido un antiguo empleado de marina, presidía en esta ocasión la sección de los Fuldenses.
Este interrogó al guardia nacional.
—¿Dónde se os ha arrestado?
—En el terrado de los Fuldenses —contestó.
—¿Qué hacíais allí?
—Iba a palacio.
—¿Con qué objeto?
—De orden de la municipalidad.
—¿Qué prescribía esa orden?
—Que me informase y diese parte del estado de cosas al procurador general síndico del departamento.
—¿Tenéis la orden en vuestro poder?
—Hela aquí.
El joven sacó un papel del bolsillo.
El presidente lo desdobló y leyó:
El guardia nacional portador de esta orden marchará a palacio, se informará del estado de cosas, y dará parte al señor procurador general síndico del departamento.
BOIRE, LE ROULX, concejales.
A pesar de que la orden era positiva, se temía que las firmas fuesen falsificadas, y se comisionó a un hombre para que fuese a palacio y se cerciorase de ellas.